“Muero ¿quién lo creerá? a manos
de la cosa que más quiero,
y el motivo de matarme
es el amor que le tengo. Así alimentando triste
la vida con el veneno,
la misma muerte que vivo,
es la vida con que muero. Pero, valor, corazón,
porque en tan dulce tormento,
en medio de cualquier suerte
no dejar de amar protesto.”— Efectos del amor divino, Sor Juana Inés de la Cruz