Has trazado una línea al horizonte
de un mar que ya no es tuyo.
Qué harán con su mirada las gaviotas
al recorrer el hueco de tu ausencia.
Quién prestará atención
al idioma cifrado de las olas,
si sólo tú entendías su mensaje de espuma,
cuando en la amanecida eran todo secretos,
caracola en susurro.
Y, entrada ya la noche, pasión en cataclismo,
estallido salvaje,
en los acantilados del delirio.
¿Recordará el mar tu rostro
si un día la memoria de tu nombre
no late en sus mareas?

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